La noche se alargó y aunque estábamos cansadas y muertas de sueño, nos levantamos temprano, ya que teníamos que emprender el viaje de vuelta a casa (un viaje pesado de 10.000 km).
Así que, con las maletas cargadas de souvenirs, de grandes historias y con pocos pesos en los bolsillos nos dirigimos hacia el aeropuerto.
A pesar de los largos trayectos y el cansancio acumulado ha sido un viaje extraordinario lleno de nuevas experiencias. Además, el trato de la gente ha sido inmejorable, por lo que no descartamos regresar.
Podríamos haber contado un sinfín de historias, pero hemos tratado lo que más ha llamado nuestra atención.
¡Esperamos que os haya gustado nuestro viaje! Ya estamos pensado en la próxima salida... ¿dónde será? En breves os lo contamos, así que... estad atentos!
Un saludo para todos vosotros!






